Su progenitor, Cai Jinlai, era conocido en Taizhong, Taiwan, como un amante de los lugares nocturnos y por ello, su hijo, Cai Ruigong le prometió que si vivía más de cien años contrataría a una bella dama para que se despoje de sus ropas el día del velatorio.
Estimulado por semejante reto, el anciano vivió hasta los 103 años, y su vástago cumplió con lo adeudado. Qué hijo tan cumplido ¿no?
Fuente:Cronica.ar
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